“Queridos hijos: También hoy os invito a la conversión y a la santidad. Dios os quiere dar alegría y paz a través de la oración, pero vosotros hijos míos, aún estáis lejos, apegados a la tierra y a las cosas terrenales. Por eso os invito nuevamente: abrid vuestro corazón y vuestra mirada hacia Dios y hacia las cosas de Dios, y la alegría y la paz reinarán en vuestros corazones. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

-HERMANDAD DE LA MISERICORDIA DIVINA- "Jesús, en Ti confío, en estas palabras se resume la fe del cristiano, que es la fe en la Omnipotencia del amor misericordioso de Dios" (Benedicto XVI) "Sed apóstoles de la Divina Misericordia" (Beato Juan Pablo II) *LA HUMANIDAD NO CONSEGUIRÁ LA PAZ HASTA QUE NO SE DIRIJA CON CONFIANZA A MI MISERICORDIA* (D. 300) (D. ---) [Diario, La Divina Misericordia en mi alma, de Santa María Faustina Kowalska. Editado por: Ediciones Levántate.]
lunes, 28 de mayo de 2012
* MENSAJE DE LA VIRGEN EN MEDJUGORJE 25-05-2012
“Queridos hijos: También hoy os invito a la conversión y a la santidad. Dios os quiere dar alegría y paz a través de la oración, pero vosotros hijos míos, aún estáis lejos, apegados a la tierra y a las cosas terrenales. Por eso os invito nuevamente: abrid vuestro corazón y vuestra mirada hacia Dios y hacia las cosas de Dios, y la alegría y la paz reinarán en vuestros corazones. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”
viernes, 25 de mayo de 2012
MAYO MES DE NUESTRA MADRE
MAYO MES DE NUESTRA MADRE MARÍA .
![]() |
TUS
MANOS, MARÍA.
Son grandes, porque en
ellas,
todos cabemos.
Son pequeñas, porque en
ellas,
se desborda el Misterio de
Dios.
Son limpias, porque
ellas,
no conocieron la
corrupción.
Son delicadas, porque
ellas,
acariciaron el tesoro más preciado:
Jesús.
Son cuidadas, porque
ellas,
fueron bendecidas desde el principio por
Dios.
Son orantes, porque
ellas,
supieron juntarse para alabar al
Creador.
Son señales, porque
ellas,
siempre nos enseñan el camino hacia
Jesús.
Son decididas, porque
ellas,
no se echaron atrás ante las
dificultades.
Son amantes, porque
ellas,
amaron con locura.
Amén.
|
![]() |
jueves, 24 de mayo de 2012
* CONOCER A JESÚS - CAP. 17
En los cinco diálogos de Jesús con los
diferentes estados de las almas, podemos percibir cuánto Amor, cuánta Bondad y
Misericordia, y cuántas ganas y necesidad tiene de derramarlas sobre nosotros.
Es cierto que los diferentes estados del
alma, pertenecen a Santa Faustina, única interlocutora con Jesús; pero es muy
posible que podamos sentirnos más o menos identificados, con alguno o varios de
ellos, o conozcamos personas que en alguna ocasión, nos hayan comentado,
estados parecidos.
Santa Faustina poseía unas cualidades
personales y espirituales, que agradaron a Jesús, hasta el punto de convertirla
en Su secretaria, y en Su portavoz ante el mundo, para divulgar el Mensaje de
la Misericordia Divina, que Él, quería que conociéramos y nos beneficiáramos
plenamente.
Es cierto que las cualidades de Santa
Faustina, eran excepcionales. Pero no olvidemos, que todos estamos llamados a
la santidad, porque todos somos hijos de Dios. El cuerpo que nuestra madre
gestó con tanto amor, quedará para siempre en éste mundo. Pero el alma, tiene
que volver a Su Origen. Tiene que volver a Dios, como mínimo en el mismo estado
que nos la dio.
Si no vuelve a Dios, al traspasar el umbral
de la muerte, es que no hemos conocido, entendido o llevado a la práctica, el
maravilloso mensaje de Jesús.
Por lo tanto, todo, absolutamente todo, lo
que Jesús transmitió a Santa Faustina, al mismo tiempo, nos lo estaba
transmitiendo a todos y cada uno de nosotros, con la misma dulzura, con el
mismo cariño, con el mismo mimo y con la misma ternura.
Acojámosle con humildad y agradecimiento,
dejémonos llevar por Su Mensaje, de Amor, de Bondad y de Misericordia Divina.
lunes, 21 de mayo de 2012
* CONOCER A JESÚS - CAP. 16
Y por último, Jesús dialoga con el alma
perfecta, (D. 1489)
- El alma: Señor y Maestro mío,
deseo hablar Contigo.
- Jesús: Habla, porque te escucho en todo momento, niña amada; te espero
siempre. ¿De qué deseas hablar Conmigo?
- El alma: Señor, primero derramo
mi corazón a tus pies como el perfume de agradecimiento por tantas gracias y
beneficios de los cuales me colmas continuamente y los cuales no lograría
enumerar aunque quisiera. Recuerdo solamente que no ha habido un solo momento
en mi vida en que no haya experimentado Tu protección y Tu bondad.
- Jesús: Me agrada hablar contigo y tu agradecimiento te abre nuevos tesoros de
gracias, pero, niña Mía, hablemos quizás no tan generalmente, sino en detalles
de lo que pesa más sobre tu corazón; hablemos confidencial y sinceramente como
dos corazones que se aman mutuamente.
- Al alma: Oh mi Señor
misericordioso, hay secretos en mi corazón de los cuales no sabe ni sabrá nadie
fuera de Ti, porque aunque quisiera decirlos nadie me comprendería. Tu
representante sabe algo, dado que me confieso con él, pero tanto cuanto soy
capaz de revelarle de estos secretos, lo demás queda entre nosotros por la
eternidad, ¡Oh Señor mío! Me has cubierto con el manto de Tu misericordia
perdonándome siempre los pecados. Ni una sola vez me has negado Tu perdón, sino
que teniendo compasión por mí, me has colmado siempre de una vida nueva, la
vida de la gracia. Para que no tenga dudas de nada, me has confiado a una
cariñosa protección de Tu Iglesia, esta madre verdadera, tierna que en Tu
nombre me afirma en las verdades de la fe y vigila que no yerre nunca. Y
especialmente en el tribunal de Tu misericordia mi alma experimenta todo un mar
de benevolencia. A los ángeles caídos no les has dado tiempo de hacer
penitencia, no les has prolongado el tiempo de la misericordia. Oh Señor mío,
en el camino de mi vida has puesto a unos sacerdotes santos que me indican una
vía segura. Jesús, en mi vida hay un secreto más, el más profundo, pero también
el más querido para mí, lo eres Tu Mismo bajo la especie del pan cuando vienes
a mi corazón. Aquí está todo el secreto de mi santidad. Aquí mi corazón unido
al tuyo se hace uno, aquí ya no hay ningún secreto, porque todo lo Tuyo es mío,
y lo mío es Tuyo. He aquí la omnipotencia y el milagro de Tu misericordia.
Aunque se unieran todas las lenguas humanas y angélicas, no encontrarían
palabras suficientes para expresar este misterio del amor y de Tu misericordia
insondable. Cuando considero este misterio de amor, mi corazón entra en un
nuevo éxtasis de amor y Te hablo de todo, Señor, callando, porque el lenguaje
del amor es sin palabras, porque no se escapa ni un solo latido de mi corazón.
Oh Señor, a pesar de que Te has humillado tanto, Tu grandeza se ha multiplicado
en mi alma y por eso en mi alma se ha despertado un amor todavía más grande
hacia Ti, el único objeto de mi amor, porque la vida del amor y de la unión se
manifiesta por fuera como: pureza perfecta, humildad profunda, dulce
mansedumbre, gran fervor por la salvación de las almas. Oh mi dulcísimo Señor,
velas sobre mí en cada momento y me inspiras sobre cómo debo portarme en un
caso dado; cuando mi corazón oscilaba entre una y otra cosa, Tú Mismo
intervenías, más de una vez, en solucionar el asunto. Oh, cuántas e innumerables
veces, con una luz repentina me hiciste conocer lo que Te agradaba más.
- Oh, qué numerosos son estos
perdones secretos de los cuales no sabe nadie. Muchas veces has volcado en mi
alma fuerza y valor para avanzar. Tú Mismo eliminabas las dificultades, para de
mi camino interviniendo directamente en la actuación de los hombres. Oh Jesús,
todo lo que Te he dicho es una pálida sombra frente a la realidad que hay en mi
corazón. Oh Jesús mío, cuánto deseo la conversión de los pecadores. Tú sabes lo
que hago por ellos para conquistarlos para Ti. Tu sabes que no escatimo ni
fuerzas, ni salud, ni vida en defensa de Tu reino. Aunque en la tierra mis
esfuerzos son invisibles, pero no tienen menos valor a Tus ojos. Oh Jesús,
deseo atraer las almas a la Fuente de Tu Misericordia para que tomen la
vivificante agua de vida con el recipiente de la confianza. Si el alma desea
experimentar una mayor misericordia de Dios, acérquese a Dios con gran
confianza y si su confianza es sin límites, la misericordia de Dios será para
ella también sin límites. Oh Señor mío, que conoces cada latido de mi corazón,
Tú sabes con qué ardor deseo que todos los corazones latan exclusivamente por
Ti, que cada alma glorifique la grandeza de Tu misericordia.
- Jesús: Hija Mía amadísima, delicia de Mi Corazón, tu conversación Me es más
querida y más agradable que el canto de los ángeles. Todos los secretos de Mi
Corazón están abiertos para ti. Toma de este Corazón todo lo que necesites para
ti y para el mundo entero. Por tu amor retiro los justos castigos que la
humanidad se ha merecido. Un solo acto de amor puro hacia mi, Me es más
agradable que miles de himnos de almas imperfectas. Un solo suspiro de amor Me
recompensa de tantos insultos con los cuales Me alimentan los impíos. Tu Más
pequeña acción, es decir, un acto de virtud adquiere a Mis ojos un valor
inmenso y es por el gran amor que tienes por Mí. En un alma que vive
exclusivamente de Mi amor, Yo reino como en el cielo. Mi ojo vela sobre ella día y noche y encuentro en ella Mi complacencia
y Mo oído está atento a las súplicas y el murmullo de su corazón y muchas veces
anticipo sus ruegos. Oh niña amada por Mí particularmente, pupila de Mi ojo,
descansa un momento junto a Mi Corazón y saborea aquel amor del cual te
regocijarás durante toda la eternidad.
Pero, hija, aún no estás en la patria; así pues, ve fortalecida con Mi
gracia y lucha por Mi reino en las almas humanas y lucha como una hija real y recuerda
que pronto pasarán los días del destierro y con ellos la oportunidad de
adquirir méritos para el cielo. Espero de ti, hija Mía, un gran número de almas
que glorifiquen Mi misericordia durante toda la eternidad. Hija Mía, para que
respondas dignamente a Mi llamada, recíbeme cada día en la Santa Comunión –
ella te dará fuerza…
Jesús, no me dejes sola en el
sufrimiento. Tú sabes, Señor, lo débil que soy. Soy un abismo de miseria, soy
la nada misma. Por eso, ¿qué habría de extraño si me dejaras sola y yo callera
Soy una recién nacida, Señor, por eso no sé sostenerme por mí misma. Sin
embargo, a pesar de todo abandono, confío, y a pesar de mis sentimientos,
confío y me estoy transformando completamente en la confianza, muchas veces a
pesar de lo que siento. No disminuyas ninguna de mis aflicciones, sólo dame
fuerzas para soportarlas. Haz conmigo lo que Tú quieras, Señor, sólo dame la
gracia de poder amarte en cada acontecimiento y circunstancia. Señor, no
disminuyas mi cáliz de amargura, sólo dame fortaleza para que pueda beberlo
todo.
Oh Señor, a veces me elevas
hacia el resplandor de las visiones y otras veces me sumerges en una noche
oscura y en el abismo de mi nulidad y el alma se siente como si estuviera sola
en un gran desierto… Sin embargo, por encima de todo confío en Ti, Jesús,
porque eres inmutable. La disposición de mi ánimo es variable, pero Tú eres
siempre igual, lleno de misericordia.
miércoles, 16 de mayo de 2012
* CONOCER A JESUS - CAP. 15
Jesús no se olvida de nadie, en éste apartado
(D. 1488), dialoga y el alma que tiende
a la perfección.
- El alma: Sí, lo sé todo, pero me
asaltan grandes tentaciones y varias dudas se despiertan en mí y además todo me
irrita y desanima.
- - Jesús: Niña Mía, has de saber que el mayor obstáculo para la santidad es el
desaliento y la inquietud injustificada que te quitan la posibilidad de
ejercitarte en las virtudes. Todas las tentaciones juntas no deberían ni por un
instante turbar tu paz interior y la irritabilidad y el desánimo son los frutos
de tu amor propio. No debes desanimarte sino procurar que Mi amor reine en
lugar de tu amor propio. Por lo tanto, confianza, niña Mía; no debes
desanimarte, [sino que] venir
a Mí para pedir perdón, porque Yo estoy siempre dispuesto a perdonarte. Cada
vez que Me lo pides, glorificas Mi misericordia.
- El alma: Oh Señor, siento que mi
corazón se llena de Tu amor, que los rayos de tu misericordia y Tu amor han penetrado
mi alma. Heme aquí, Señor, que voy para responder a Tu llamada, voy a
conquistar las almas sostenida por Tu gracia; estoy dispuesta a seguirte,
Señor, no solamente al Tabor, sino también al Calvario. Deseo traer las almas a
la Fuente de Tu Misericordia para que en todas las almas se refleje el
resplandor de los rayos de Tu misericordia, para que la casa de nuestro Padre
esté llena y cuando el enemigo comience a tirar flechas contra mí, entonces me
cubriré con Tu misericordia como con un escudo.
- Jesús: Me son agradables tus esfuerzos, oh alma que tiendes a la perfección.
Pero ¿por qué tan frecuentemente te veo triste y abatida? Dime, niña Mía, ¿qué
significa esta tristeza y cuál es su causa?
- El alma: Señor, mi tristeza se
debe a que a pesar de mis sinceros propósitos caigo continuamente y siempre en
los mismos errores. Hago los propósitos por la mañana y por la noche veo cuánto
me he desviado de ellos.
- Jesús: Ves, niña Mía, lo que eres por ti misma, y la causa de tus caídas está
en que cuentas demasiado contigo misma y te apoyas muy poco en Mí. Pero esto no
debe entristecerte demasiado; estás tratando con el Dios de la Misericordia, tu
miseria no la agotará, además no he limitado el número de perdones.
- El alma: Yo reconozco lo que es
más perfecto y que Te agrada más, pero enfrento grandes obstáculos para cumplir
lo que conozco.
- Jesús: Niña Mía, la vida en la tierra es una lucha y una gran lucha por Mi
reino, pero no tengas miedo, porque no estás sola. Yo te respaldo
siempre, así que apóyate en Mi brazo y lucha sin temer nada. Toma el recipiente
de la confianza y recoge de la fuente de la vida no sólo para ti, sino que
piensa también en otras almas y especialmente en aquellas que no tienen
confianza en Mi bondad.
lunes, 14 de mayo de 2012
* CONOCER A JESUS - CAP. 14
En
éste apartado, (D. 1487) Jesús dialoga con el alma que sufre
- Jesús: Oh alma, te veo tan doliente, veo que ni siquiera tienes fuerzas para
hablar Conmigo. Por eso te hablaré Yo, oh alma. Aunque tus sufrimientos fueran
grandísimos, no pierdas la serenidad del espíritu ni te desanimes. Pero dime,
niña Mía, ¿quién se ha atrevido a herir tu corazón? Dímelo todo, dímelo todo,
sé sincera al tratar Conmigo, descubre todas las heridas de tu corazón, Yo las
curaré y tu sufrimiento se convertirá en la fuente de tu santificación.
- El alma: Señor, mis sufrimientos
son tan grandes y diversos y duran desde hace
tanto tiempo que el desaliento ya empieza a apoderarse de mí.
- Jesús: Niña Mía, no puedes desanimarte; sé que confías en Mí sin límites, sé
que conoces Mi bondad y Mi misericordia. Así pues, hablemos, detalladamente de
todo lo que pesa más sobre tu corazón.
- El alma: Tengo tantas cosas
variadas que no sé de qué hablar primero ni cómo expresar todo esto.
- Jesús: Háblame simplemente, como se habla entre amigos. Pues bien, niña Mía,
¿qué es lo que te detiene en el camino de la santidad?
- El alma: la falta de salud me
detiene en el camino de la santidad, no puedo cumplir con mis obligaciones,
pues, soy un sufrelotodo. No puedo mortificarme ni hacer ayunos rigurosos como
hacían los santos; además no creen que estoy enferma y al sufrimiento físico se
une el moral y de ello surgen muchas humillaciones. Ves, Jesús, ¿cómo se puede
llegar a ser santa en tales condiciones?
- Jesús: Niña, realmente todo esto es sufrimiento, pero no hay otro camino al
cielo fuera del Vía Crucis. Yo Mismo fui el primero en recorrerlo. Has de saber
que éste es el camino más corto y el más seguro.
- El alma: Señor, otra vez una
nueva barrera y dificultad en el camino de la santidad: por ser fiel a Ti me
persiguen y me hacen sufrir mucho.
- Jesús: has de saber que el mundo te odia, porque no eres de este mundo.
Primero Me persiguió a Mí, esta persecución es la señal de que sigues Mis
huellas con fidelidad.
- El alma: Señor, me desanima
también que ni las Superioras ni el confesor entienden mis sufrimientos
interiores. Las tinieblas han ofuscado mi mente, pues, ¿cómo avanzar? Todo esto
me desanima mucho y pien so que las alturas de la santidad no son para mí.
- Jesús: Así pues, niña Mía, esta vez Me has contado mucho. Yo sé que es un gran
sufrimiento el de no ser comprendida y sobre todo por los que amamos y a los
cuales manifestamos una gran sinceridad, pero que te baste que Yo te comprendo
en todas tus penas y tus miserias. Me agrada tu profunda fe que, a pesar de
todo, tienes en Mis representantes, pero debes saber que los hombres no pueden
comprender plenamente un alma, porque eso supera sus posibilidades. Por eso Yo
Mismo Me he quedado en la tierra para consolar tu corazón doliente y fortificar
tu alma para que no pares en el camino. Dices que unas tinieblas grandes cubren
tu mente, pues, ¿por qué en tales momentos no vienes a Mí que soy la luz y en
un solo instante puedo infundir en tu alma tanta luz y tanto entendimiento de
la santidad que no aprenderás al leer ningún libro ni ningún confesor es capaz
de enseñar ni iluminar así al alma. Has de saber además que por estas tinieblas
de las que te quejas, he pasado primero Yo por ti en el Huerto de los Olivos.
Mi alma estuvo estrujada por una tristeza mortal y te doy a ti una pequeña
parte de estos sufrimientos debido a Mi especial amor a ti y al alto grado de
santidad que te destino en el cielo. El alma que sufre es la que más cerca está
de Mi Corazón.
- El alma: Pero una cosa más,
Señor, ¿qué hacer si me desprecian y rechazan los hombres, y especialmente
aquellos con quienes tuve derecho de contar y además en los momentos de mayor
necesidad?
- Jesús: Niña Mía, Haz el propósito de no contar nunca con los hombres. Harás
muchas cosas si te abandonas totalmente a Mi voluntad y dices: Hágase en mi, oh
Dios, no según lo que yo quiera sino según tu voluntad. Has de saber que estas
palabras pronunciadas del fondo del corazón, en un solo instante elevan al alma a las cumbres de
la santidad. Me complazco especialmente en tal alma, tal alma Me rinde una gran
gloria, tal alma llena el cielo con la fragancia de sus virtudes; pero has de
saber que la fuerza que tienes dentro de ti para soportar los sufrimientos la
debes a la frecuente Santa Comunión; pues ven a menudo a esta fuente de la
misericordia y con el recipiente de la confianza recoge cualquier cosa que
necesites.
- El alma: Gracias, Oh Señor, por
Tu bondad inconcebible, por haberte dignado quedarte con nosotros en este
destierro donde vives con nosotros como Dios de la misericordia y difundes
alrededor de Ti el resplandor de tu compasión y tu bondad. A la luz de los
rayos de Tu misericordia he conocido cuánto me amas.
viernes, 11 de mayo de 2012
* CONOCER A JESUS - CAP. 13
En el siguiente apartado (D. 1486) Dios
misericordioso dialoga con el alma desesperada.
Jesús: Oh alma sumergida en las tinieblas, no te desesperes, todavía no todo está perdido, habla con tu Dios que es el Amor y la Misericordia Misma. Pero, desgraciadamente, el alma permanece sorda ante la llamada de Dios y se sumerge en las tinieblas aún mayores.
Jesús vuelve a llamar: Alma, escucha la voz de tu Padre
misericordioso.
En
el alma se despierta la respuesta: Para mí ya no hay misericordia. Y cae en las
tinieblas aún más densas, en una especie de desesperación que le da la
anticipada sensación del infierno y la hace completamente incapaz de acercarse
a Dios.
Jesús
habla al alma por tercera vez, pero el alma está sorda y ciega, empieza a
afirmarse la dureza y la desesperación. Entonces empiezan en cierto modo a
esforzarse las entrañas de la misericordia de Dios y sin ninguna cooperación de
parte del alma, Dios le da su gracia definitiva. Si la desprecia, Dios la deja
ya en el estado en que ella quiere permanecer por la eternidad. Esta gracia
sala del Corazón misericordioso de Jesús y alcanza al alma con su luz y el alma
empieza a comprender el esfuerzo de Dios, pero la conversión depende de ella.
Ella sabe que esta gracia es la última para ella y si muestra un solo destello
de buena voluntad aunque sea el más pequeño, la misericordia de Dios realizará
el resto.
[Jesús]: Aquí actúa la omnipotencia de Mi misericordia, feliz el alma que
aproveche esta gracia.
Jesús: Con cuánta alegría se llena Mi Corazón cuando vuelves a Mí. Te veo muy
débil, por lo tanto te tomo en Mis propios brazos y te llevo a casa de Mi Padre.
El alma como si se despertara:
¿Es posible que haya todavía misericordia para mí? Pregunta llena de temor.
Jesús: Precisamente tú, niña Mía, tienes el derecho exclusivo a Mi
misericordia. Permite a Mi misericordia actuar en ti, en tu pobre alma; deja
entrar en tu alma los rayos de la gracia, ellos introducirán luz, calor y vida.
El alma: Sin embargo me invade
el miedo tan sólo al recordar mis pecados y este terrible temor me empuja a
dudar en Tu bondad.
Jesús: Has de saber, oh alma, que todos tus pecados no han herido tan
dolorosamente Mi Corazón como tu actual desconfianza. Después de tantos
esfuerzos de Mi amor y Mi misericordia no te fías de Mi bondad.
El alma: Oh Señor, sálvame Tú
Mismo, porque estoy pereciendo; sé mi Salvador. Oh Señor, no soy capaz de decir
otra cosa, mi pobre corazón está desgarrado, pero Tú, Señor…
El alma: Oh Señor, me siento
inundada por Tu gracia, siento que una vida nueva ha entrado en mí, y ante
todo, siento Tu amor en mi corazón, eso me basta. Oh Señor, por toda la
eternidad glorificaré la omnipotencia de Tu misericordia; animada por Tu
bondad, Te expresaré todo el dolor de mi corazón.
Jesús: Di todo, niña, sin ningún reparo, porque te escucha el Corazón que te ama,
el Corazón de tu mejor amigo.
Oh Señor, ahora veo toda mi ingratitud y Tu bondad. Tú me perseguías con Tu gracia y yo frustraba todos Tus esfuerzos; veo que he merecido el fondo mismo del infierno por haber malgastado Tus gracias.
Jesús
interrumpe las palabras del alma y [dice]: No
te abismes en tu miseria, eres demasiado débil para hablar; mira más bien Mi
Corazón lleno de bondad, absorbe Mis sentimientos y procura la dulzura y la
humildad. Sé misericordiosa con los demás como Yo soy misericordioso contigo y
cuando adviertas que tus fuerzas se debilitan, ven a la Fuente de la
Misericordia y fortalece tu alma, y no pararás en el camino.
El alma: Ya ahora comprendo Tu misericordia que me protege como una nube luminosa y me conduce a casa de mi Padre, salvándome del terrible infierno que he merecido no una sino mil veces. Oh Señor, la eternidad no bastará para glorificar dignamente Tu misericordia insondable, Tu compasión por mí.
Jesús: Oh alma sumergida en las tinieblas, no te desesperes, todavía no todo está perdido, habla con tu Dios que es el Amor y la Misericordia Misma. Pero, desgraciadamente, el alma permanece sorda ante la llamada de Dios y se sumerge en las tinieblas aún mayores.
Jesús no permite al alma terminar estas
palabras, la levanta del suelo, del abismo de la miseria y en un solo instante
introduce la introduce a la morada de su propio Corazón, y todos los pecados
desaparecen en un abrir y cerrar de ojos, destruidos por el ardor del amor.
Jesús: He aquí, oh alma, todos los tesoros de Mi Corazón, toma de él todo lo
que necesites.Oh Señor, ahora veo toda mi ingratitud y Tu bondad. Tú me perseguías con Tu gracia y yo frustraba todos Tus esfuerzos; veo que he merecido el fondo mismo del infierno por haber malgastado Tus gracias.
El alma: Ya ahora comprendo Tu misericordia que me protege como una nube luminosa y me conduce a casa de mi Padre, salvándome del terrible infierno que he merecido no una sino mil veces. Oh Señor, la eternidad no bastará para glorificar dignamente Tu misericordia insondable, Tu compasión por mí.
martes, 8 de mayo de 2012
* CONOCER A JESUS - CAP. 12
En el Diario de Santa Faustina, hay un
diálogo precioso, entre Jesús y una alma pecadora, titulado, La bondad de Dios.
Transcribo todo el diálogo:
D. 1485.- La Misericordia de Dios oculto en
el Santísimo Sacramento; la voz del Señor que nos habla desde el trono de la
misericordia: Venid a Mí todos.
Diálogo de Dios misericordioso con el alma
pecadora
- Jesús: No tengas miedo, alma pecadora, de tu Salvador; Yo soy el primero en
acercarme a ti, porque sé que por ti misma no eres capaz de ascender hacia Mí.
No huyas, hija, de tu Padre; desea hablar a solas con tu Dios de la
Misericordia que quiere decirte personalmente las palabras de perdón y colmarte
de Sus gracias. Oh, cuánto Me es querida tu alma. Te he asentado en Mis brazos.
Y te has grabado como una profunda herida en Mi Corazón.
- El alma: Señor, oigo Tu voz que
me llama abandonar el mal camino, pero no tengo ni valor ni fuerza.
- Jesús: Yo soy tu fuerza, Yo te daré fuerza para luchar.
- El alma: Señor, conozco Tu
santidad y tengo miedo de Ti.
- Jesús: ¿Por qué tienes miedo, hija Mía, del Dios de la Misericordia? Mi
santidad no Me impide ser misericordioso contigo. Mira, alma, por ti he
instituido el trono de la misericordia en la tierra y este trono es el
tabernáculo y de este trono de la misericordia deseo bajar a tu corazón. Mira,
no Me he rodeado ni de séquito ni de guardias, tienes el acceso a Mí en
cualquier momento, a cualquier hora del día deseo hablar contigo y deseo
concederte gracias.
- El alma: Señor, temo que no me
perdones un número tan grande de pecados; mi miseria me llena de temor.
- Jesús: Mi misericordia es más grande que tu miseria y la del mundo entero.
¿Quién ha medido Mi bondad? Por ti bajé del cielo a la tierra, por ti dejé
clavarme en la cruz, por ti permití que Mi Sagrado Corazón fuera abierto por
una lanza, y abrí la Fuente de la Misericordia para ti. Ven y toma las gracias
de esta fuente con el recipiente de la confianza. Jamás rechazaré un corazón
arrepentido, tu miseria se ha hundido en el abismo de Mi misericordia. ¿Por qué
habrías de disputar Conmigo sobre tu miseria? Hazme el favor, dame todas tus
penas y toda tu miseria y Yo te colmaré de los tesoros de Mis gracias.
- El alma: Con Tu bondad has
vencido, oh Señor, mi corazón de piedra; heme aquí acercándome con confianza y
humildad al tribunal de Tu misericordia, absuélveme TÚ Mismo por la mano de Tu
representante. Oh Señor, siento que la gracia y la paz han fluido a mi pobre alma.
Siento que Tu misericordia, Señor, ha penetrado mi alma en su totalidad. Me has
perdonado más de cuanto yo me atrevía esperar o más de cuanto era capaz de
imaginar. Tu bondad ha superado todos mis deseos. Y ahora Te invito a mi
corazón, llena de gratitud por tantas gracias. Había errado por el mal camino
como el hijo pródigo, pero Tú no dejaste de ser mi Padre. Multiplica en mí Tu
misericordia, porque ves lo débil que soy.
- Jesús: Hija Mía, no hables más de tu miseria, porque Yo ya no Me acuerdo de
ella. Escucha, niña Mía, lo que deseo decirte: estréchate a Mis heridas y saca
de la fuente de la vida todo lo que tu corazón pueda desear. Bebe copiosamente
de la fuente de la vida y no pararás durante el viaje. Mira el resplandor de Mi
misericordia y no temas a los enemigos de tu salvación. Glorifica Mi
misericordia.
domingo, 6 de mayo de 2012
CONOCER A JESUS - CAP. 11
Esa… ¡¡¡Felicidad en estado puro!!!... está
al alcance de todas las almas, sin excepción.
Jesús termina el apartado (D. 1448) con éstas
palabras: Aunque un alma fuera como un
cadáver descomponiéndose de tal manera que desde el punto de vista humano no
existiera esperanza alguna de restauración y todo estuviese ya perdido. No es
así para Dios. El milagro de la Divina Misericordia restaura a esa alma en toda
su plenitud. Oh infelices que no disfrutan de este milagro de la Divina
Misericordia; lo pedirán en vano cuando sea demasiado tarde.
¡No seamos infelices! El tiempo que Dios nos
concede, para vivir nuestras vidas en éste mundo, y podamos así, elevar
nuestras almas hacia Él, es el tiempo de la Misericordia.
Una vez que se cruce el umbral de la puerta
de la muerte, y el alma contemple la realidad existencial de la Vida, y de la
muerte Eterna, por mucho que pida y suplique la Misericordia Divina, lo pedirá
en vano, ya será demasiado tarde…
El alma que vive apegada a la “felicidad
ficticia” que éste mundo ofrece, se asemeja a la que caminando por el desierto,
cree que los Oasis que Dios pone en su camino son falsos, y gasta inútilmente su
energía y su fuerza en pos de los magníficos y espectaculares oasis, que las
alucinaciones le presentan.
Tomemos conciencia de ello. ¡No seamos
infelices! Reposemos, descansemos y reparemos nuestras fuerzas y nuestras
energías, en los Oasis de la Misericordia que Dios a puesto a nuestro alcance,
para que ninguna de sus queridísimas almas se pierda.
jueves, 3 de mayo de 2012
MENSAJE DE LA VIRGEN EN MEDJUGORJE 02-05-12
Mensaje del 2 de Mayo de 2012
“Queridos hijos, con amor materno yo os pido: entregadme vuestras manos, permitid que yo os guie. Yo, como Madre, deseo salvaros de la inquietud, de la desesperación y del exilio eterno. Mi Hijo, con su muerte en la cruz, ha demostrado cuanto os ama, se ha sacrificado a sí mismo por vosotros y por vuestros pecados. No rechacéis su sacrificio y no renovéis sus sufrimientos con vuestros pecados. No os cerréis a vosotros mismos la puerta del Paraíso. Hijos míos, no perdáis tiempo. Nada es más importante que la unidad en mi Hijo. Yo os ayudaré, porque el Padre Celestial me envía, para que juntos podamos mostrar el camino de la gracia y de la salvación a cuantos no Lo conocen. No seáis duros de corazón. Confiad en mí y adorad a mi Hijo. Hijos míos, no podéis estar sin pastores, que cada día estén en vuestras oraciones. ¡Os doy las gracias!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)