
“¡Queridos hijos! Os traigo al Rey de la
Paz, para que Él os dé su paz. Vosotros, hijos míos, orad, orad, orad. El fruto
de la oración se podrá ver en los rostros de las personas que se han decidido
por Dios y su Reino. Yo, con mi Hijo Jesús, os bendigo a todos con la bendición
de la paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”
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