
El escritor y periodista
Jesús García explicó su “vuelta a la Iglesia” en el marco del acto de entrega de los premios
Cari Filii en su Tercera Edición, celebrada en el
Foro Juan Pablo II de la parroquia de la Concepción (Madrid), el pasado 10 de junio.
Éste es su testimonio de conversión:
«Hace nueve años, en el jardín de una casa en un pequeño pueblo de Guadalajara, me planté delante de una imagen de la Virgen y
le mostré mi desencanto con la “leyenda” construida en torno a ella.
A mí, nacido en una familia cristiana y educado en un colegio católico,
me habían hablado toda mi vida de esa maternidad de María que aún no
entendía y que en mi vida, no pasaba de formar parte del anecdotario
popular de una Iglesia con la que en poco me identificada.
»Allí, ante aquella imagen de piedra, dije interiormente, no se si como una queja, no se si como una reflexión:
“Si es verdad que eres una madre, demuéstralo. Por ahora no eres más que una estatua de piedra”, y me marché de allí.
Medjugorje
»Unos nueve meses después, como si de una gestación se tratara, y de una manera sorprendente,
viajé a Medjugorje. Lo
hice enviado por un jefe al que posiblemente le interesara más perderme
de vista unos días que lo que en Bosnia sucediera. Necesité esa y otras
dos peregrinaciones más en solo cuatro meses para saber interpretar lo
que mi cabeza no entendía, pero que en mi corazón respiraba y crecía.
En Bosnia conocí a una madre a la que desconocía, con todo lo que el término madre conlleva.
Un Amor gratuito
»
Empecé entonces a tener una relación con ella más basada en silencios y gestos que en palabras.
En declaraciones de buenas intenciones, y en más fracasos que éxitos,
pues siendo algunas las veces que demuestro que la quiero, posiblemente
sean más los intentos fallidos. Lo cual
no mengua su amor por mí ni su espera. Gracias a Dios,
ese amor no depende de mis éxitos ni de mis luchas. No tengo que conquistarla con mis gracias, sino que ella ya me ama aunque a veces yo no actúe como a mí me gustaría.
Amar desde la pobreza interior
»A Ella no es que no le importe. Es sencillamente así, que con todos
nuestros defectos, como quieren las madres, es como nos quiere Ella. Las
que sois madres, y los que sois padres, sabéis muy bien cuales son los
límite de vuestros hijos, y los amáis y queréis muy por encima de ellos.
Cuando un bebé llora y patalea, la madre lo acoge aunque le rompa el
sueño, lo abraza y lo acuna en su pecho.
No trata de convencerlo de que no es hora de llorar. Simplemente comprende que en su límite, ese niño pequeño necesita su presencia.
»Así, con esa imagen, es como entendí que me amaba a mí la madre del
Cielo. No es que lo entendiera. Es que lo viví aquí dentro, y eso no se
enseña. Y así, con ese amor suyo, le pido yo que aunque patalee, llore,
grite e incluso la ensucie con mi indiferencia, que me lave como solo
lava una madre, que me ponga guapo, me eche colonia aunque me piquen los
ojos, y que me diga, otra vez,
ese te quiero que el corazón de un hijo necesita oír tanto, por muy repetitivo que parezca.
Te quiero porque te quiero
»¿Pero si saco malas notas? “Te quiero”. ¿Pero si me despisto en mis tareas? “Que te quiero”. ¿Pero si a veces no te obedezco? “
No te quiero porque me obedezcas, sino porque te quiero”.
»Esa madre que pase lo que pase, y que haga lo que haga, no me deje
como nunca deja una madre a su hijo para que nunca se pierda.
Ese amor es la mejor educación para que yo empiece a obedecer,
a estar pendiente, a tratar de hacer las cosas en medio de mi torpeza
como más le gustan a ella. A ser feliz, al fin y al cabo, con Dios y con
Ella no solo cuando vaya al Cielo, sino también en esta Tierra.
Una noche oscura y …
»Como he dicho, conocer esta maternidad de María, y la presencia de su
Hijo en mi vida, no fue sencillo. Hubo que atravesar algunos peligros,
bastantes miedos y muchos obstáculos. Yo diría que incluso una guerra.
Una noche oscura que pareció un eclipse llevó mi vida hasta el límite de
lo soportable, y
solo cuando desesperado de mi vida se la di entera a Cristo, Él me envió a Ella.
Educados en la Cristiandad
»Aprendí entones que en mi generación hemos vivido una época en la que
se han dado demasiadas cosas por supuestas. Venimos de unos tiempos en
que las cosas eran de una manera y que ya, no lo son. Nos educaron con
toda la buena intención del mundo para vivir en un tiempo que no era el
nuestro, y entre lo que nos dijeron y lo que en realidad era, muchos de
nosotros, cristianos bautizados, abandonamos la Iglesia. No por dejadez
ni por no querer estar en ella, sino por sencillo desencanto. Porque
no nos daba las respuestas que nuestro tiempo nos pedía.
»Durante un par de siglos, el cristiano ha vivido su relación con Dios dando rodeos,
explicando la fe desde la razón a
un hombre deificado que se ha creído merecedor de esa explicación. El
sacrificio de la Cruz y la Resurrección dejaron de ser suficiente. La
mayor declaración de Amor escrita jamás no bastó. Posiblemente la duda
la sembramos nosotros, los cristianos, con
nuestra falta de fe y desacierto en el amor.
No lo sé. Lo que sí he vivido es que entre tanto rodeo para llegar a
Dios el hombre perdió de vista el Amor, la esencia de nuestra
existencia.
Atajos para tocar nuestro corazón
»Como digo, estoy siendo testigo de cómo Dios, cansado de nuestros
rodeos, se ha decidido a construir atajos para llegar a tocar nuestro
corazón. Siendo verdad que vivimos en tiempos de enormes contradicciones
en los que parece que el hombre se ha declarado la guerra a sí mismo,
me siento muy afortunado de vivir en este momento de la Historia en el
que también parece que
en el Cielo se ha declarado la Barra Libre de bendiciones para los que estamos aquí abajo, en la Tierra.
»Conozco algunas de ellas. Lo fueron el Papa Juan Pablo II y la Beata Teresa de Calcuta. Lo está siendo
el Papa Francisco, que ha descerrajado todos los protocolos que
tantas veces generan desinterés en el hombre de hoy para ponerse a su
misma altura y compartir con él, cara a cara, de corazón a corazón, la
Alegría del Evangelio. Hay otras muchas, como
esa corriente de gracia llamada Renovación Carismática en la que me señalaron el hueco de mi vida en el que habita el Espíritu Santo; O los recién descubiertos para mí,
Retiros de Emaús, donde es fácil reconocer al Señordespués de toda una vida de camino junto a Él, sin haberme dado cuenta.
»También puedo hablar de Medjugorje,
el Pueblo de las Conversiones, que no sé si de las Apariciones. Esto último está por ver. Lo primero ya se ha visto, y de qué manera.
»Y sí, también esta Fundación Cari Filii, uno de cuyos fines es presentar a un montón de hombres, que
viven como huérfanos, a la madre que desconocen y que siempre les espera.
»Cari Filii ha visto la oportunidad que los Medios de Comunicación suponen para la Nueva Evangelización.
Nuestros hijos llevan en el bolsillo el aparato de televisión portátil,
el equipo de música y la radio. Se asoman a un mundo casi ilimitado
cada diez minutos en esas redes sociales en las que como en cualquier
esquina de la vida se pueden encontrar mil peligros y males, o visto de
otra manera, donde pueden aportar una luz sin pedir permiso a nadie.
San Pablo con una cámara Sony
»Estar presente en esos medios, ya sea a través de trabajos escritos o
audiovisuales, supone una oportunidad que Cari Filii aprovecha sin
buscar en ello una recompensa. Cuando muchos que quieren vivir
cristianamente ven en los medios un peligro, yo siempre he dicho lo
mismo:
Que contento se hubiese puesto San Pablo de haberse encontrado a su vuelta de Damasco una HandyCam Sony y un ordenador con You Tube. En vez de cartas tendríamos vídeos, y sin ninguna duda habrían marcado la tendencia tuitera.
»He podido vivir en primera persona, como artista invitado,
la alegría de presentarle a un desconocido el amor de la Virgen María,
y ver con mis propios ojos cómo a través de un artículo cambia su vida.
Lo veo casi cada día gracias a algunos mediocres escritos y a un puñado
de libros. Y no solo de Medjugorje. También lo he podido compartir
gracias a trabajos realizados en Lourdes, donde cada año
un ejército de peregrinos hacen la experiencia de Santa Bernadette,
mirando con fe hacia la gruta. Lo he vivido gracias a Fátima, más cerca
de casa, donde siempre me ha llamado la atención la tenacidad en el
amor de unos renacuajos de nueve y diez años como eran Francisco y
Jacinta.
»Sí, hay que dar las gracias a Dios por este atajo que se ha tomado
hasta nosotros en la forma de esta Fundación Cari Filii. Sí, gracias
también por motivar con su Espíritu a todos los participantes en este
concurso. Medjugorje, Fátima, Lourdes. También esta parroquia de la
Concepción. Todas y cada una son fotografías diferentes de la misma
persona, que nos recuerdan que
en el Cielo tenemos una madre, que nos acompaña de manera especial en este nuestro tiempo.
»En el horizonte, un objetivo al que Cari Filii le ha puesto el ojo.
Tierra Santa. Si hay un lugar en el mundo que todos los cristianos de la Tierra tenemos en común, es Jerusalén y Galilea.
Y os cuento otra anécdota. En los últimos ocho años he podido visitar
ocho países musulmanes, y en todos esos viajes, en los aeropuertos, he
visto inmensos grupos de peregrinos que, cumpliendo un prefecto,
peregrinan por una vez en la vida a su ciudad santa de La Meca.
»Quiero aprovechar para lanzar una idea. La de sembrar la inquietud
en los corazones de los cristianos de hoy en día de conocer y
visitar los lugares en los que sucedieron los eventos más importante de nuestra vida, dos mil años antes de que naciéramos.
Sin que sea un prefecto, sin obligaciones, promover un interés por
reconocer nuestras raíces cristianas, la tierra de Cristo y la tierra de
María Iniciar una inquietud para que los padres de familia cristianos
de Occidente tomen conciencia de llevar, una vez en la vida, a sus
hijos, a sus familias, a los lugares santos de nuestra fe. A la tierra
de Jesús, y a la Tierra de María. Esto puede costar dos, tres, cuatro de
ahorro, pero tengo por seguro que al contrario que un viaje a la playa o
a una capital europea, cosas muy sanas y también muy buenas, esa
peregrinación familiar a Tierra Santa será para esa casa un viaje
histórico, incluso trascendente.
»Termino por tanto dando las gracias a los promotores de estos dos
premios, sendas peregrinaciones a Medjugorje y a Tierra Santa, por haber
respondido a lo que sin duda es una llamada. Como la Virgen María dicen
que dice: “
Gracias por haber respondido a SU llamada”. Seguro que hoy, aquí, Ella, está la mar de contenta».
Fuente: www.religionenlibertad.com