“¡Queridos hijos! En este tiempo de gracia,
os invito a todos vosotros a renovar la oración. Abríos a la Santa Confesión,
para que cada uno de vosotros pueda aceptar mi llamada con todo el corazón. Yo
estoy con vosotros y os protejo de la perdición del pecado, y vosotros debéis
abriros al camino de la conversión y de la santidad, para que vuestro corazón
arda de amor por Dios. Concededle tiempo, y Él se os donará a vosotros, y así,
en la voluntad de Dios, podréis descubrir el amor y la alegría de vivir.
Gracias por haber respondido a mi llamada”.

-HERMANDAD DE LA MISERICORDIA DIVINA- "Jesús, en Ti confío, en estas palabras se resume la fe del cristiano, que es la fe en la Omnipotencia del amor misericordioso de Dios" (Benedicto XVI) "Sed apóstoles de la Divina Misericordia" (Beato Juan Pablo II) *LA HUMANIDAD NO CONSEGUIRÁ LA PAZ HASTA QUE NO SE DIRIJA CON CONFIANZA A MI MISERICORDIA* (D. 300) (D. ---) [Diario, La Divina Misericordia en mi alma, de Santa María Faustina Kowalska. Editado por: Ediciones Levántate.]
lunes, 26 de noviembre de 2012
martes, 20 de noviembre de 2012
+ FIESTA DE LA MISERICORDIA - CAP. 9

En el apartado D. 742, explica a Santa
Faustina los parámetros que tienen que regir en el comportamiento de toda
persona renovada en espíritu por Su Misericordia: Hija Mía, si por medio de ti exijo de los hombres el culto a Mi
misericordia, tú debes ser la primera en distinguirte por la confianza en Mi
misericordia. Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia
Mí. Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes
dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte.
Te doy tres formas
de ejercer misericordia al prójimo: la primera – la acción, la segunda – la
palabra, la tercera – la oración. En estas tres formas está contenida la
plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mí.
De este modo el alma alaba y adora Mi misericordia. Sí, el primer domingo
después de Pascua es la Fiesta de la Misericordia, pero también debe estar
presente la acción y pido se rinda culto a Mi misericordia con la solemne
celebración de esta Fiesta y con el culto a la imagen que ha sido pintada. A
través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas; ella ha de recordar
a los hombres las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por
fuerte que sea, es inútil.
Pero no sólo quiere Jesús, que transmitamos
nuestra experiencia a los demás, sino que también nos da tres formas de ejercer
la misericordia, para que no sólo con palabras sino también con obras,
realicemos esa labor; para que siendo misericordiosos con nuestros hermanos,
demos testimonio del amor que hacia Él tenemos, es como mejor se alaba y adora
a Su Misericordia.
Sentencia que el primer domingo después de
Pascua, es la Fiesta de la Misericordia, para que no desaprovechemos el cúmulo
de gracias y dones que de Su corazón traspasado vierte a cuantos a Él se
acercan con confianza.
Nuevamente señala la importancia del culto a
Su Imagen, por la cual, concederá innumerables gracias; y ese culto debe
recordarnos siempre, que en Su vida terrenal, no sólo habló, sino que con
obras, dio testimonio de Su Inagotable e inconcebible Misericordia, y así lo
hizo hasta las últimas consecuencias, dando testimonio de Su fidelidad a Dios
Padre y a Sus hermanos los hombres y mujeres de todos los tiempos.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
+ FIESTA DE LA MISERICORDIA - CAP. 8

Pero hay un Día en el que las compuertas de
las entrañas de la Misericordia, están totalmente abiertas, para derramar sobre
todos, y muy especialmente a los pobres pecadores, las gracias y dones del Amor
Misericordioso de Dios. Ése día es la Fiesta de la Misericordia. Jesús nos da
una amplia explicación en el siguiente apartado del Diario de Santa Faustina
D. 699.- Una vez, oí estas palabras: Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible
misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo
para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están
abiertas las entrañas de Mi Misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre
las almas que se acercan al manantial de Mi Misericordia. El alma que se
confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de
las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través
de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema
acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata. Mi misericordia es
tan grande que en toda la eternidad no la penetrará ningún intelecto humano ni
angélico. Todo lo que existe ha salido de las entrañas de Mi misericordia. Cada
alma respecto a Mí, por toda la eternidad meditará Mi amor y Mi misericordia. La
Fiesta de la Misericordia ha salido de Mis entrañas, deseo que se celebre
solemnemente el primer domingo después de Pascua. La humanidad no conocerá la
paz hasta que no se dirija a la Fuente de Mi misericordia.
No dejemos pasar alegremente un día como
éste, sin pena ni gloria. Jesús pone a nuestro alcance Su Indulgencia Plenaria.
En el Sacramento de la Reconciliación, el sacerdote, sustituto de Jesús, en Su
nombre nos perdona las culpas, pero tiene que ponernos una pena o penitencia
acorde a nuestras culpas, que sirve como reparación por el daño o daños
causados.
En el domingo de la celebración de la Fiesta
de la Misericordia, Jesús ofrece el perdón total de las culpas y de las penas a
quien se confiese y reciba la Santa Comunión, no sólo nos limpia de nuestros
pecados, sino que además repara por completo nuestro espíritu, para que
permanezcamos en Él siempre; nos permite poner a cero nuestros contadores sin
tener en cuenta el altísimo número que hayamos alcanzado, es volver a empezar
de nuevo el Camino, con la confianza plena puesta en Él, para que algún día al
igual que San Pablo podamos decir: “ Se de quién me he fiado”
viernes, 9 de noviembre de 2012
+ FIESTA DE LA MISERICORDIA - CAP. 7
Dios Padre no se cansa de esperar a los que
siguiendo su libre criterio han tomado decisiones y caminos equivocados. Y
Jesús Hijo de Dios y Hermano nuestro, tampoco se cansa de llamarnos y de
mostrarnos el auténtico Camino que Él conoce perfectamente que conduce a la
Verdad y la Vida. Jesús ansía y añora permanecer en nosotros y así poder
protegernos, bendecirnos y guiarnos a las estancias que nos tiene preparadas en
la Casa del Padre.
En la segunda parte del apartado D. 570, dice
Jesús: No encontrará alma ninguna la
justificación hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia y por eso
el primer domingo después de Pascua ha de ser la Fiesta de la Misericordia. Ese
día los sacerdotes han de hablar a las almas sobre Mi misericordia infinita. Te
nombro dispensadora de Mi misericordia. Dile al confesor que la imagen esté
expuesta en la iglesia y no en el convento dentro de la clausura. Por medio de
esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso, que cada alma
tenga acceso a ella.

Tengamos siempre presente, que Dios nunca nos
abandona, sólo nos apartan de Él, nuestras propias decisiones, y sólo con plena
confianza en Su Infinita e Inagotable Misericordia, seremos justificados y
retornados a Su Presencia.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
+ FIESTA DE LA MISERICORDIA - CAP. 6
Imagen y Fiesta, Veneración y Júbilo. Si con
confianza Veneramos la Imagen, con alegría participaremos en el Júbilo de la
Fiesta que nos sumerge en el fruto del Amor de Dios que es la Misericordia.
D. 420.- El primer domingo después de la
Pascua de Resurrección, es decir, Fiesta de la Misericordia del Señor, clausura
del Jubileo de Redención. Cuando fuimos a esta solemnidad, el corazón me latía
de alegría por estar unidas estas dos solemnidades tan estrechamente. Pedí a
Dios la misericordia para las almas pecadoras. Cuando terminó el oficio y el
sacerdote tomó el Santísimo Sacramento para impartir la bendición, súbitamente
vi al Señor Jesús con el mismo aspecto que tiene en esta imagen. El Señor
impartió su bendición y los rayos se extendieron sobre todo el mundo. De
repente vi una claridad inaccesible en forma de una habitación de cristal,
tejida de ondas de luz impenetrable a cualquier criatura o espíritu. Para
entrar en la claridad [había] tres puertas y en ese instante Jesús, con el
mismo aspecto que tiene en la imagen, entró en aquel resplandor a través de
la segunda puerta, hasta el interior de la unidad. Es la Unidad Trinitaria que
es inconcebible, infinita. Oí la voz: Esta
Fiesta ha salido de las entrañas de Mi misericordia y está confirmada en el
abismo de Mis gracias. Toda alma que cree y tiene confianza en Mi misericordia,
la obtendrá.
Creer y confiar, dos requisitos fundamentales
en la historia de la relación de Dios con el hombre y la mujer desde su creación.
Adán y Eva por no creer y confiar en las instrucciones que Dios les dio sobre
el Árbol del Conocimiento, de la Verdad y de la Vida, se dejaron convencer por
los argumentos de la serpiente, y comiendo del fruto del Árbol prohibido, se
introdujo el mal en sus cuerpos, y al perder su pureza, a Dios no le quedó mas
alternativa que impedir que siguieran en Su Presencia.
Abraham por el contrario sí creyó y confió en
la Palabra que Dios le había dado. A pesar de la ancianidad que él y su esposa
tenían, y de que hasta ese momento no habían tenido hijos, creyó y confió en
que, lo que Dios le había dicho, se cumpliría, porque para Abraham, Dios todo
lo puede.
Y de inmediato mandó levantar el campamento,
reunir sus rebaños y con todos los criados se puso en camino hacia la tierra
que Dios le había prometido, que le haría padre de una descendencia tan
abundante y numerosa como las estrellas del cielo o las arenas del mar.
Así fue como Abraham puso en marcha el Plan
de Salvación, que Dios había previsto, para rescatar a todos Sus hijos del mal
y de la muerte, para que pudiéramos permanecer siempre en Su Presencia, como en
su día estuvieron Adán y Eva.
Dos claros ejemplos, de los miles que podemos
encontrar en las Sagradas Escrituras, de que Dios desea siempre lo mejor para
nosotros, nos avisa, nos previene, pero es escrupulosamente respetuoso con el
libre criterio que nos concedió, y sólo nosotros somos responsables de nuestras
decisiones.
sábado, 3 de noviembre de 2012
+ FIESTA DE LA MISERICORDIA - CAP. 5
Santa Faustina con sus limitados recursos,
hace todo lo que puede para cumplir con la voluntad expresada por Jesús y se
pone manos a la obra de inmediato pero…
D. 341.- Una mañana, después de haber abierto
la puerta para dejar salir a nuestra gente que traía el pan, entré un momento
en la pequeña capilla, para hacer a Jesús una visita de un minuto y medio y
para renovar las intenciones del día. Oh Jesús, hoy todos los sufrimientos, las
mortificaciones, las plegarias, las ofrezco por el Santo Padre para que apruebe
esta Fiesta de la Misericordia. Pero, Jesús, debo decirte todavía una palabra.
Estoy muy sorprendida de que me ordenas hablar de esta Fiesta de la
Misericordia, mientras esta Fiesta según me dicen, ya existe, entonces, ¿para
qué he de hablar de ella?
Y Jesús me contestó: ¿Quién, de entre la gente, sabe de ella? Nadie. Y hasta aquellos que
han de proclamarla y enseñar a la gente esta misericordia, muchas veces ellos
mismos no lo saben; por eso quiero que la imagen sea bendecida solemnemente el
primer domingo después de Pascua y que se la venere públicamente para que cada
alma pueda saber de ella.
Curioso como Jesús hace las cosas, y
sorprende a Santa Faustina. Claro que Él conocía la existencia previa de esta
Fiesta el primer domingo después del domingo de Resurrección, pero es evidente
que la repercusión, conocimiento e importancia de la misma era prácticamente
nulo; de hecho Santa Faustina que ya llevaba seis años en la Congregación
Religiosa, ni siquiera sabía que existía.
De la misma manera que Jesús durante su etapa
pública, vio necesario que Pedro, Santiago y Juan, conocieran Su verdadera
dimensión Divina cuando se Transfiguró delante de ellos en el Monte Tabor.
Jesús quiere Transfigurar la Fiesta de la Misericordia.
A ellos que conocían Su aspecto humano, les
deslumbro con Su aspecto Divino. A nosotros, que sólo Le conocemos por los
hechos descritos en las Sagradas Escrituras, nos muestra Su aspecto humano, en
el que está contenida Su dimensión Divina, de la que nos muestra una
pequeñísima parte al levantar con el índice y el pulgar un poco Su túnica,
permitiendo que de Su Espíritu salgan los dos rayos que harán “Bienaventurados
a cuantos vivan a la sombra de ellos, porque no les alcanzará la justa mano de
Dios”
Jesús no quiere que se siga hablando de la
misericordia, como un atributo, cualidad, gracia o manifestación Divina, como
se refleja en muchas situaciones que aparecen en el Antiguo Testamento, cuando
el pueblo Judío caía en desgracia después de haberse apartado de Dios, y
apesadumbrado y abatido, alzaban sus brazos y sus súplicas al Único que podía
salvarlos.
Lo que Jesús quiere es transfigurar la Fiesta
de la Misericordia a través de Su Imagen:
“quiero que la imagen sea bendecida solemnemente el primer domingo después de
Pascua y que se la venere públicamente para que cada alma pueda saber de ella”.
Él es la Misericordia, a través de la
veneración de Su Imagen quiere hacernos partícipes de la auténtica Felicidad en
la celebración de la Fiesta de la Misericordia Divina.
Esa auténtica Felicidad, es una realidad
concreta que todos tenemos a nuestro alcance, desde el pecador empedernido más
grande del mundo, hasta el más alto representante de Jesús aquí en la Tierra,
Su Vicario el Santo Padre. Sólo de nosotros depende aceptarla y acogerla en nuestro
espíritu y en nuestro corazón, para que haciéndola viva en nosotros podamos
transmitirla a los demás.
viernes, 2 de noviembre de 2012
+ MENSAJE DE LA VIRGEN EN MEDJUGORJE 02-11-12
“Queridos hijos, como Madre os pido que
perseveréis como mis apóstoles. Oro a mi Hijo para que os conceda sabiduría y
fuerza divinas. Oro para que, según la verdad de Dios, enjuiciéis todo lo que
os rodea, y os opongáis firmemente a todo aquello que desea alejaros de mi
Hijo. Oro para que por mi Hijo testimoniéis el amor del Padre Celestial. Hijos
míos, se os ha concedido la gran gracia de ser testimonios del amor de Dios. No
toméis a la ligera esa responsabilidad confiada a vosotros. No aflijáis mi
Corazón materno. Como Madre deseo confiar en mis hijos, en mis apóstoles. Por
medio del ayuno y de la oración, abridme el camino para que pida a mi Hijo que
esté cerca de vosotros, y para que, por medio de vosotros, sea santificado Su
Nombre. Orad por los pastores, porque nada de todo esto sería posible sin
ellos. ¡Os doy las gracias!”
+ FIESTA DE LA MISERICORDIA - CAP. 4
Poco tiempo después, a una pregunta que Santa
Faustina por indicación de su confesor, hace a Jesús, encontramos en el Diario
las siguientes palabras:
D. 299.- Una vez cuando el confesor me mandó
preguntar al Señor Jesús por el significado de los dos rayos que están en esta
imagen; contesté que sí, que se lo preguntaría al Señor.
Durante la oración oí interiormente estas
palabras: Los dos rayos significan la
Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas.
El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas…
Ambos rayos
brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante
fue abierto en la cruz por la lanza.
Estos rayos
protegen a las almas de la indignación de Mi Padre. Bienaventurado quien viva a
la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios. Deseo que el
primer domingo después de la Pascua de Resurrección sea la Fiesta de la
Misericordia.
Pide a mi siervo
fiel que en aquel día hable al mundo entero de esta gran misericordia Mía; que
quien se acerque ese día a la Fuente de Vida, recibirá el perdón total de las
culpas y de las penas.
La humanidad no
conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia.
En la última parte de la respuesta, vuelve a
manifestar Su deseo sobre el día de la Fiesta, y deja unas instrucciones muy
claras para Su siervo fiel (el Padre Sopòcko) y por extensión a todos los
sacerdotes.
Como prueba de la importancia de ésta Fiesta,
para los que acepten Su invitación y vayan, con espíritu confiado y dispuesto
vaciar todas sus miserias en el Sacramento de la Reconciliación, Él los acogerá
en Su Misericordia, y les obsequiará con “el perdón total de las culpas y de
las penas”, es decir la Indulgencia Plenaria, en la que el espíritu queda
limpio de toda mancha de pecado y por lo tanto no se necesita la purificación
de la pena, somos recatados del mal y de la muerte.
Jesús finaliza la respuesta, con una
sentencia que reafirma y consolida la importancia de todo lo descrito
anteriormente “La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con
confianza a Mi misericordia”.
Todos los que veneramos la Imagen de Jesús y
confiamos plenamente en Su Misericordia, tenemos que grabarnos en nuestro
corazón y en nuestro espíritu ésta sentencia, que debe servirnos de aliciente y
acicate en la necesidad de divulgar incansablemente la Veneración a la Misericordia
Divina.
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