En todos los apartados y capítulos
anteriores, hemos visto cuán importante es para Jesús la Veneración de Su
Imagen, el Rezo de la Coronilla, la Oración de la Misericordia o de las tres de
la tarde, el realizar obras de misericordia a nuestros hermanos, etc… y las
revelaciones y promesas que a cada una atribuye Jesús para quien las lleve a
cabo.
Pero si hay una obra de misericordia que
realmente Le alegre y Le satisfaga, esa es la divulgación, sin ella Sus
manifestaciones a Santa Faustina hubieran tenido un recorrido muy corto, y el
resto de la humanidad se hubiera visto privada del conocimiento tan exhaustivo
que Jesús transmite de Su Misericordia y de Su infinita Bondad y la enorme
dimensión Salvífica y Redentora de la mismas.

No acaparemos a Jesús y Su Obra de la
Misericordia sólo para nosotros, abrámonos al mundo, con total confianza en que
si hacemos todo lo que podemos, si eso no es suficiente, lo que falte nos lo
pondrá Jesús.
Por tanto nuestro éxito estará siempre
garantizado, aunque nuestro camino no siempre estará cubierto de pétalos de
rosas, con frecuencia pisaremos sobre los tallos con espinas, pero hemos de ser
conscientes de que esos contratiempos o sufrimientos, irán acompañados de
abundantes frutos, como podemos ver en el apartado D.966.- + Hoy oí en el alma
estas palabras: Hija Mía, debes ponerte
a la obra, Yo estoy contigo. Te esperan grandes persecuciones y sufrimientos, pero
que te consuele la idea de que muchas almas se salvarán y se santificarán por
medio de esta obra.