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-HERMANDAD DE LA MISERICORDIA DIVINA- "Jesús, en Ti confío, en estas palabras se resume la fe del cristiano, que es la fe en la Omnipotencia del amor misericordioso de Dios" (Benedicto XVI) "Sed apóstoles de la Divina Misericordia" (Beato Juan Pablo II) *LA HUMANIDAD NO CONSEGUIRÁ LA PAZ HASTA QUE NO SE DIRIJA CON CONFIANZA A MI MISERICORDIA* (D. 300) (D. ---) [Diario, La Divina Misericordia en mi alma, de Santa María Faustina Kowalska. Editado por: Ediciones Levántate.]
lunes, 29 de junio de 2015
+ "LA FUERZA ESTÁ EN EL AMOR"
domingo, 28 de junio de 2015
+ “Desea que tu corazón sea la sede de Mi misericordia”
La respuesta a la segunda
pregunta ¿Cuál es su finalidad?, la encontramos a continuación: Hija mía, desea que tu corazón sea la sede
de Mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre el mundo
entero a través de tú corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede
retirarse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas.
Reza, cuanto puedas, por los agonizantes, impetra para ellos la confianza en Mi
misericordia, porque son ellos los que más necesitan la confianza quienes la
tienen muy poca. Has de saber que la gracia de la salvación eterna de algunas
almas en el último momento dependió de tu oración. Tú conoces todo el abismo de
Mi misericordia, entonces recoge de ella para ti y especialmente para los
pobres pecadores. Antes el cielo y la tierra se vuelvan a la nada, que Mi
misericordia deje de abrazar a un alma confiada.

Después de tanta Bondad y
Misericordia entregada, no pide nada a cambio, no exige nada, no impone nada;
simplemente espera pacientemente, mientras sufre todas nuestras infidelidades e
ingratitudes, hasta que un día deseemos libremente que nuestro corazón sea la
sede de Su Misericordia.
Con el Sacramento del Bautismo,
se elimina el pecado original, para que podamos ser dignos de recibir el
Espíritu Santo, y que nuestro cuerpo, como dice San Pablo se convierta en
<<templo del Espíritu Santo>>.
Jesús espera ardientemente, que a
lo largo de nuestra vida, Le conozcamos, Le deseemos, Le digamos: “Jesús, en
Ti confío”, y Le habilitemos nuestro corazón como sede permanente de Su
Misericordia, para que corrija y elimine todas nuestras imperfecciones y
conductas equivocadas para convertirnos no sólo en portadores, sino en
divulgadores y dispensadores de Su Misericordia hasta el fin de nuestros días.
Por eso a continuación Le dice: Deseo que ésta misericordia se derrame
sobre el mundo entero a través de tú corazón. Cualquiera que se acerque a ti,
no puede retirarse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para
las almas.
Jesús desea que le permitamos
derramar Su misericordia al mundo entero a través de nuestros corazones, desea
que colaboremos eficazmente en transmitir los consuelos, las dulzuras y las
delicias de Su Corazón Misericordioso, tierno, acogedor y lleno de Amor.
Lo que en definitiva Jesús anhela
de nosotros, lo entendió perfectamente San Juan Pablo II y lo mandó escribir en
los millones de estampas que durante su Pontificado, distribuyó con la Imagen
de Jesús Misericordioso, la frase contenía las siguientes palabras: “Sed
apóstoles de la Divina Misericordia”. El Vicario de Cristo en la Tierra, sintetizó
en sólo seis palabras, la finalidad de los mensajes de Jesús a Santa Faustina.
viernes, 26 de junio de 2015
+ MENSAJE DE LA VIRGEN EN MEDJUGORJE 25-06-2015

«¡Queridos hijos, también hoy el Altísimo
me concede la gracia de poderos amar y de llamaros a la conversión. Hijos míos,
que Dios sea vuestra mañana, no la guerra ni el desasosiego, no la tristeza
sino la alegría y la paz deben reinar en los corazones de todos los hombres, y
sin Dios nunca podrán encontrar la paz. Hijos míos, por eso regresad a Dios y a
la oración para que vuestro corazón cante con alegría. Yo estoy con vosotros y
os amo con inmenso amor. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!»
jueves, 25 de junio de 2015
+ ¡GOSPA YO CONFÍO EN TI!
Gospa
yo confío en ti…
¿Por qué te agitas y
confundes antes los problemas de la vida?
Déjame el cuidado de
todas tus cosas y todo te saldrá mejor. Cuando te abandones en Mí de todo
corazón todo se resolverá con tranquilidad según los designios de Mi Hijo. No
te desesperes, no me dirijas una oración agitada, como si quisieras exigirme el
cumplimiento de tus deseos. Cierra los ojos y dime con calma: Madre yo confío en ti.
Evita las
preocupaciones y angustias y los pensamientos sobre lo que pueda suceder
después. No estropees mis planes queriéndome imponer tus ideas. Déjame a mí ser
tu Madre y actuar con libertad. Abandónate confiadamente en mí. Reposa en mí y
deposita en mis manos tu futuro. Dime frecuentemente:
Madre yo confío en ti.
Madre yo confío en ti.
Lo que más daño te
hace es tu razonamiento, tus propias ideas y querer resolver las cosas a tu
manera. Cuando me dices: Madre
yo confío en ti, no seas como el paciente que pide al médico
que lo cure pero le sugiere el modo de hacerlo. Déjate llevar en mis brazos
maternales, no tengas miedo: Yo
te amo. Si crees que las cosas empeoran o complican a pesar de
tu oración, sigue aún confiando, cierra los ojos del alma y confía aún más.
Continúa diciéndome a toda hora: Madre
yo confío en ti.
Necesito tener las
manos libres para obrar. No me las ates con tus preocupaciones infantiles. El
enemigo no quiere sino eso: agitarte, angustiarte y quitarte la paz.
Confía en Mí, reposa en Mí, abandonándote en Mí. Yo consigo de Mi Hijo
los milagros en proporción del abandono y la confianza que tu tengas en Mí. Así
que no te preocupes, confíame todas tus angustias y quédate tranquilo, sólo
dime a toda hora: Madre
yo confío en ti. Vas a ver luego los milagros, te los estoy
prometiendo porque soy tu Madre y te Amo.
¡Si
supieras cuánto TE AMO llorarías de alegría!
lunes, 22 de junio de 2015
+ ¿QUÉ ES LA MISERICORDIA Y EN QUÉ CONSISTE SU FRUTO?
El Amor de Dios es la flor, la Misericordia es el fruto” (D. 949).
Pero ¿Qué es la Misericordia, y en qué consiste su fruto? ¿Cuál es su
finalidad?
Jesús da respuesta a estas dos
preguntas, en una revelación, que ella escribe finalizando el sexto y último
cuaderno, y la titula como: “+ Conferencia sobre la misericordia” (D. 1777)
Como respuesta a la primera pregunta:
Has de saber, Hija Mía, que Mi corazón es la Misericordia Misma. De este mar de
misericordia las gracias se derraman sobre el mundo entero. Ningún alma que se
haya acercado a Mí, se ha retirado sin consuelo. Toda miseria se hunde [en]
Mi misericordia y de este manantial
brota toda gracia, salvadora y santificante.
Antes de que Santa Faustina, se
vea imposibilitada de seguir escribiendo en su Diario, por la evolución
desfavorable de su delicada salud; parece que Jesús, a modo de resumen o de
declaración final, quiere dejar muy claro, en qué han consistido, todas las
conversaciones, apariciones, revelaciones, promesas y experiencias sentidas o
vividas, escritas en el Diario.

Es decir el corazón, órgano vital
para el ser humano, que identificamos como símbolo del amor y motor fundamental
para el desarrollo de nuestra vida; vida que se acaba en cuanto dejamos de
sentir sus latidos.
Su Corazón, la Misericordia
Misma, tiene que convertirse en motor fundamental para el desarrollo de nuestra
vida espiritual, tenemos que sentir y vivir Su Amor, tenemos que sentir y vivir
con fuerza, al ritmo de los latidos de Su Corazón, y no apartarnos ni alejarnos
de ellos, o inexorablemente nos acercaremos al Abismo tenebroso y aterrador,
del que Él siempre quiere alejarnos.
En segundo lugar afirma, que: De este mar de misericordia las gracias se
derraman sobre el mundo entero.
Es decir de la misma manera, que
el Sol sale todos los días para los buenos y los malos; para los justos y los
injustos; Sus gracias, las derrama para todos, pero en éste caso con más
predilección, por los que no son buenos ni justos; y particularmente las
derrama generosa y abundantemente para todos los pecadores, especialmente para
los pecadores empedernidos. Con la esperanza puesta en que éstos, sientan los
latidos de Su Corazón, perciban Su Amor y se alejen del tenebroso y aterrador
Abismo.
En tercer lugar confirma, que: Ningún alma que se haya acercado a Mí, se
ha retirado sin consuelo. Toda miseria se hunde [en] Mi misericordia y de éste manantial brota toda gracia, salvadora y
santificante.
Que maravillosa e incomprensible
locura de Amor, por nosotros. No importa el mal que hayamos causado, no importa
el bien que hayamos dejado de hacer, no importa las atrocidades y pecados que
hayamos cometido. Si escuchamos los latidos de Su corazón, por muy suaves,
lejanos o imperceptibles que nos lleguen, si lejos de asustarnos por la negrura
y el peso abrumador de nuestras faltas, ofensas y pecados; escuchamos con
atención la llamada latente y amorosa de Su Corazón, y con paso, en un
principio quizás inseguro y vacilante, avanzamos a Su encuentro, con nuestro
corazón, apesadumbrado, dolorido, resentido o roto por las vicisitudes que nos
ha tocado vivir o por las decisiones que libremente hemos tomado y que no han
sido acertadas; o simplemente a conciencia las hemos hecho mal; si nos
acercamos a Él, siempre encontraremos Su Amor y Su consuelo.
Y si toda esa negrura y peso
abrumador con que nos acercamos a Él; humildemente arrepentidos y confiados se
lo entregamos; hundirá nuestras miserias en Su Misericordia, y de ése manantial
brotará la gracia salvadora y santificante, que nos redimirá de nuestros pecados
y hará de nosotros personas nuevas.
viernes, 19 de junio de 2015
+ "TRATA DE CONOCER A DIOS A TRAVÉS DE MEDITAR SUS ATRIBUTOS"
Hemos leído, cómo se presentó
Jesús a Santa Faustina; cómo le mandó pintar la Imagen que ella vio. Ella no
era pintora, pero su director espiritual, le presentó a un pintor, Eugene
Kazimierowski, que él conocía y al que encargaron el lienzo. En su Diario, escribe
lo siguiente: << Una
vez, cuando estaba en [el taller] de aquel pintor que pintaba esa imagen, vi
que no era tan bella como es Jesús. Me afligí mucho por eso, sin embargo lo
oculté profundamente en mi corazón. Cuando salimos del taller del pintor, la
Madre Superiora se quedó en la ciudad para solucionar diferentes asuntos, yo
volví sola a casa. En seguida fui a la capilla y lloré muchísimo. Le dije al
Señor: ¿Quién Te pintará tan bello como Tú eres? Como respuesta oí estas
palabras: No en la belleza del color, ni
en el pincel, está la grandeza de esta imagen, sino en Mi gracia. >>
(D. 313)
Supongo que no debe ser fácil para un pintor,
por muy experimentado que éste sea, plasmar en un lienzo lo que otra persona ha
visto. Cuánto más difícil, por no decir imposible, debe ser reflejar la
Divinidad de Jesús.
No obstante, a partir de lo sucedido en el
taller del pintor, y de las palabras en la capilla; Jesús en un acto de inmensa
ternura y delicadeza, se presenta a Santa Faustina << con el mismo
aspecto que tiene en esta imagen >>, frase que repite con frecuencia en
su Diario, cuando Jesús se aparece ante ella.
Por lo tanto Jesús da su aprobación o visto
bueno, a la Imagen con que desea que Le identifiquemos; para que se divulgue, y
que todos conozcan su aspecto físico.
Sin embargo, conocer, sentir o vivir, la
divinidad de Jesús, en todas las facetas y perfecciones de Su dimensión Divina,
es, simplemente, imposible para un ser humano, que por su naturaleza, es
imperfecto, limitado y está sujeto a las leyes de la temporalidad de su
existencia en la Tierra. En su Diario, escribe Santa Faustina: << Y de
aquel resplandor se oyó la voz: Quién es
Dios en su esencia, nadie lo sabrá, ni una mente. Jesús me dijo: Trata de conocer a Dios a través de meditar
sus atributos. >> (D: 30)
Si leemos detenidamente los
Evangelios; podemos observar en el Nacimiento de Jesús, y con posterioridad en
su vida pública, tres cualidades o atributos de Dios, fundamentales, que en las
revelaciones a Santa Faustina, pueden apreciarse claramente en su Diario.
El primer atributo es el Amor.
Dios para dar cumplimiento a la promesa de salvación del pueblo judío,
realizada a nuestros antepasados en el Antiguo Testamento; realiza el acto más
sublime de Amor, enviando al Espíritu Santo a un pueblecito de Judea, llamado
Nazaret, para que con su manto cubriera a una jovencita llamada María, que
previamente con su, “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu
palabra” aceptó incondicionalmente llevar en su seno al Hijo de Dios y
convertirse en la Madre del Salvador.
Esta consecuencia del Amor de
Dios, que es Jesús, años más tarde, afirmaría públicamente, que Dios, le había
enviado; que Dios es nuestro Padre; un Padre cercano, comprensivo, respetuoso
con nuestro libre albedrío a pesar de los sufrimientos que le causamos con
nuestras decisiones; y lleno de paciencia y de Amor, esperando ansiosamente que
con nuestro libre albedrío, decidamos volver a la Casa del Padre, donde Él nos
espera; como en la maravillosa parábola del hijo pródigo.
Jesús públicamente también, nos
dio el mandamiento del amor: << Amarás al Señor tu Dios, sobre todas las
cosas; y a tu prójimo como a ti mismo >>.

Reconoce que es un Camino estrecho y angosto.
Difícil y duro para nuestra condición humana, me atrevería a decir. Pero lleno
de autenticidad, de alegría, de gozo y de paz.
Alegría de comprobar con cada
paso, que estamos en el Camino correcto, que lleva al encuentro de nuestro
Padre. Alegría al comprobar que con nuestros resbalones, tropiezos y caídas,
podemos contar con la ayuda incondicional de Nuestro Salvador y de Nuestra
Madre la Virgen María, que siempre nos socorren y atienden.
Gozo de sentir la presencia de
Dios más cerca de nosotros, aun cuando Él siempre está en nosotros.
Y paz, esa paz profunda y
reconfortante, que ningún vaivén de la vida, puede arrebatarnos, porque está
basada en una relación de entera confianza y amor entre el Creador, que con
Amor, se entrega a todos; y la creatura, que sin temor, le acoge y le entrega,
todas sus debilidades, limitaciones, infidelidades, preocupaciones,
sufrimientos y vicisitudes de la vida; con la certeza de que sus oraciones, son
permanentemente escuchadas y atendidas por Dios; que siempre, responde con su
ayuda.
martes, 16 de junio de 2015
+ NOVENA A MARÍA REINA DE LA PAZ

NOTICIAS DE MEDJUGORJE
16 de Junio de 2015
16 de Junio de 2015

¿Cuándo y cómo hacer la Novena?
La Novena a María la Reina de la Paz comienza el 16 de junio y termina el 24, Solemnidad del Nacimiento de San Juan Bautista. Recordamos que una Novena es siempre un tiempo de oración, penitencia y conversión como preparación para una gran fiesta. Las Novenas en la Iglesia Católica se popularizaron, encontrando eco en el tiempo de oración que vivió María y los Apóstoles en el Cenáculo de Jerusalén, en la espera pentecostal del Espíritu. Por tanto, cada Novena tiene como fin: introducir a los fieles con María en el Cenáculo para actualizar la gracia de Pentecostés y, por ésta, la renovación de la fe bautismal y crismal.
Concluido el período de oración, penitencia y conversión, celebramos con gozo, cada 25 de junio, la gran fiesta de María Reina de la Paz. Cabe señalar, además, que la Novena que a continuación presentamos, puede rezarse cualquier mes del año, comenzando siempre el día 16 del mes hasta el 24. De esta manera podrá servir de intercesión por la paz y podrá preparar al devoto de María para recibir el próximo mensaje que aún nos trae el 25 de cada mes.
La Virgen espera que durante su Novena, los fieles acudan a la Confesión y recen cada día el santo Rosario. Que además dediquen algún tiempo a la Adoración a Jesús Sacramentado y, de ser posible, asistan a Misa diariamente.
La oración inicial de la Novena, para todos los días, según indicación de la Virgen, es la Oración al Espíritu Santo (véase pág. 52) y la conclusiva: el MAGNIFICAT (pág. 53). Téngase en cuenta que ella misma cada año reza esta oración durante la Novena en Medjugorje. ...más
jueves, 11 de junio de 2015
+ LOS DOS RAYOS
Cierto día el confesor de Santa
Faustina, le mandó preguntar al Señor Jesús por el significado de los dos rayos
que están en esta imagen. La respuesta que recibió durante la oración fue: Los dos rayos significan la Sangre y el
Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo
simboliza la Sangre que es la vida de las almas…Ambos rayos brotaron de las
entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi corazón agonizante fue
abierto en la cruz por la lanza. Estos rayos protegen a las almas de la
indignación de Mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos,
porque no le alcanzará la justa mano de Dios. (D. 299)
Jesús, pone a nuestro alcance los
rayos que justifican y dan vida a las almas. Los ofrece como refugio seguro y
confortable, para que la justa mano de
Dios, no nos alcance. Y deja a nuestro libre criterio el aceptar esa disponibilidad
Suya, o no.
Pero tierna y dulcemente nos
dice: Ofrezco a los hombres un
recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger
gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús, en Ti confío.
(D. 327) Nos asegura que: Por medio de
esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso que cada alma tenga
acceso a ella.
A cambio de todo esto, sólo pide
una cosa, que libremente nos decidamos a confiar definitivamente en Él. No encontrará alma ninguna la justificación
hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia. (D. 570)

Nuestro querido San Juan Pablo II
(1920-2005), durante su pontificado fue el mayor divulgador de la veneración a
la Misericordia Divina. Distribuyó millones de estampas con la Imagen de Jesús
Misericordioso, en las que puso este consejo: “Sed apóstoles de la Divina
Misericordia”.
Si un Papa, Mariano por
excelencia, concedió tanta importancia a esta veneración, hasta el punto de que
en la Canonización de la Beata Mª Faustina Kowalska, exclamó: “¡Sacerdotes,
haced de la Divina Misericordia vuestro programa sacerdotal en este tiempo
necesitado como nunca!”; es evidente que conocía en profundidad todo lo
expresado e indicado por Jesús a Santa Faustina, y que tenía plena confianza en
Jesús Misericordioso.
sábado, 6 de junio de 2015
+ "PINTA UNA IMAGEN SEGÚN EL MODELO QUE VES"
Para facilitarnos la tarea de
conocerle más a fondo, y así podamos amarle con más intensidad; Jesús se
manifiesta a Santa Faustina y a toda la humanidad, con un diálogo cercano,
sencillo, clarificador y lleno de Amor.
Con posterioridad el 22 de Febrero
de 1931, se aparece a Santa Faustina en su celda, y le dice: Pinta una imagen según el modelo que ves, y
firma “Jesús, en Ti confío”. Deseo que ésta imagen sea venerada primero en
vuestra capilla y luego en el mundo entero. (D. 47)
Aunque camina con la cabeza
erguida, sus ojos miran hacia abajo,
como clamando humildemente, dejando a un lado una vez más, su condición divina,
que viene a iluminar de nuevo este mundo de tinieblas, que viene al encuentro
de todos, justos y pecadores, que su Luz y su Bendición es para todos sin
excepción y como veremos más adelante, con una predilección muy especial por
los pecadores, para que ninguno se pierda.
Y como colofón final de tan
portentoso y maravilloso acontecimiento, exige que la Imagen lleve, como firma,
y no como inscripción, estas palabras: “Jesús,
en Ti confío”.
Parece que Jesús, utilizando un
formato contractual Divino, quiere dejar claro, en un plano humano, que quien
confíe plenamente en Él, será asistido y acogido en su Misericordia Divina.
Para dejar plena constancia de
ello a continuación dijo: “Prometo que
el alma que venere esta Imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra,
la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo mismo
la defenderé como Mi gloria” (D. 48)
A continuación, para reafirmar la
importancia de su Imagen, a modo de compromiso, le dice: “Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia. Quiero que esta Imagen
que pintarás con pincel, sea bendecida con solemnidad el primer domingo después
de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia.
(D. 49)
Y como broche final de su
aparición, dice: “Deseo que los sacerdotes
proclamen esta gran misericordia que tengo a las almas pecadoras. Que el
pecador no tenga miedo de acercarse a Mí. Me queman las llamas de la
misericordia, deseo derramarlas sobre las almas humanas.
Jesús se quejó con estas
palabras: La desconfianza de las almas
desgarra Mis entrañas. Aún más Me duele la desconfianza de las almas elegidas;
a pesar de Mi amor inagotable no confían en Mí. Ni siquiera Mi muerte ha sido
suficiente para ellas. ¡Ay de las almas que abusen de ella! (D. 50)
Queda claro que la Imagen no es
un hecho anecdótico, sino que es una parte fundamental de su plan; no es algo
que vaya destinado para el culto personal de Santa Faustina o para su
Congregación; no, ha de ser venerada primero en su capilla, eso sí; pero
inmediatamente después, en todas las Iglesias; debe ser venerada en el mundo
entero, tiene que estar a la vista de todos.
Para ello, Él, necesita de la
ayuda de sus representantes o sustitutos en la tierra, los sacerdotes;
manifiesta claramente la necesidad de que la Santa Madre Iglesia, que Él fundó,
se sienta copartícipe, como no podía ser de otra manera, que se responsabilice
de la divulgación de la Veneración a la Misericordia Divina.
Por eso desde un principio,
quiere que la Imagen sea, no solamente bendecida, sino que además, ha de serlo
con solemnidad; y no un día cualquiera, no, tiene que ser el día por excelencia
del Señor, un domingo, y no cualquier domingo, no, tiene que ser el primer
domingo después de la Pascua de Resurrección.
Si el domingo de la Pascua de Resurrección,
es una explosión de alegría y de júbilo para todos los cristianos; Él quiere
que el siguiente domingo, todos, participemos en la celebración de una fiesta,
la Fiesta por excelencia, la ¡Fiesta de la Misericordia!, donde Su Imagen ha de
ocupar una lugar muy destacado; para que todos podamos venerarla y con fe y
confianza, podamos decirle: “Jesús, en Ti confío”.
Con ésa firma que Jesús dispuso
para el pie de Su Imagen, quiere dejar de una manera muy sencilla y a la vez
rotunda, que la cláusula fundamental de su compromiso, es la confianza plena, en Él, de todos: justos,
pecadores y almas elegidas.
Sin confianza, es imposible para
el ser humano, mantener una relación personal, sana, eficaz, vital y duradera.
Eso es lo que Jesús necesita, para poder realizar su obra en nosotros; porque
todos necesitamos, aunque no seamos conscientes de ello, de Su Misericordia
Divina.
Los justos y las almas elegidas,
porque creen que ya hacen lo correcto o lo suficiente; y los pecadores, porque
creen que no se la merecen, porque piensan que el peso de sus pecados es mayor,
que la Misericordia de Dios ¡Qué equivocados estamos todos!
miércoles, 3 de junio de 2015
+ MENSAJE DE LA VIRGEN EN MEDJUGORJE 02-06-15

“Queridos hijos, deseo actuar a través de
vosotros, mis hijos, mis apóstoles, para que al final pueda reunir a todos mis
hijos allí donde está todo preparado para su felicidad. Oro por vosotros, para
que con las obras podáis convertir a los demás, porque ha llegado el tiempo de
las obras de la verdad, de mi Hijo. Mi amor obrará en vosotros, me serviré de
vosotros. Tened confianza en mí, porque todo lo que deseo, lo deseo para
vuestro bien, eterno bien, creado por el Padre Celestial. Vosotros, hijos míos,
apóstoles míos, vivís la vida terrena en comunidad con mis hijos que no han conocido
el amor de mi Hijo, aquellos que a mí no me llaman Madre. Pero no tengáis miedo
de dar testimonio de la verdad, porque, si vosotros no tenéis miedo y dais
testimonio con valor, la verdad milagrosamente vencerá. Pero recordad: ¡la
fuerza está en el amor! Hijos míos, el amor es arrepentimiento, perdón,
oración, sacrificio y misericordia. Si sabéis amar con las obras convertiréis a
los demás, permitiréis que la luz de mi Hijo penetre en las almas. ¡Os doy las
gracias! Orad por vuestros pastores, ellos pertenecen a mi Hijo, Él los ha
llamado. Orad para que siempre tengan la fuerza y el valor de brillar con la
luz de mi Hijo.”
martes, 2 de junio de 2015
+¡JESÚS, SE PRESENTA ANTE NOSOTROS!, ¡Convertíos y creed en el Evangelio!
¡Convertíos y creed en el
Evangelio! Esta llamada, que hemos leído en el Nuevo Testamento, y oímos con
frecuencia en la Santa Misa, a lo largo del año Litúrgico, y muy especialmente
en el tiempo de Cuaresma; sigue resonando en el fondo de las revelaciones que
Jesús dio a Santa Faustina 1900 años después de su Ascensión al Cielo; unas
veces con fuerza, otras con tristeza, muchas con esperanza, y en todas ellas,
se percibe un anhelo apremiante y amoroso, de que todos, sin excepción,
confiemos en Él, plenamente, sin excusas ni demoras. Que nada de lo que el
mundo ofrece, vale la pena, porque todo es pasajero, intrascendente y sin valor
para Él.
Ser cristiano, no es simplemente
estar bautizado, haber recibido la primera Comunión y el Sacramento de la
Confirmación; recibir los Sagrados Votos Religiosos; o el Sacramento del Orden
Sacerdotal; o creer firmemente en las verdades fundamentales de la Fe cristiana
contenidas en el Credo; y además de todo esto, recibir con frecuencia el
Sacramento de la Reconciliación; o asistir con asiduidad a la Santa Misa y
recibir la Comunión.
Jesús en Sus revelaciones, no
pone ninguna objeción a lo expuesto anteriormente, como es lógico, todo lo dispuso
Él, en el Evangelio; y ha sido desarrollado a lo largo de los siglos por
nuestra Santa Madre Iglesia.
Lo que pide, incluso a veces
parece que nos lo suplica es que hay que llevarlo a cabo de todo corazón, con
una total confianza en Él, que nos dejemos llevar de Su mano para que todo lo
hagamos por amor a nuestros prójimos y por amor a Él.
Sí, por amor a Él. Pero ¿cómo se
puede amar a alguien que no hemos visto, que no hemos hablado directamente con
él, en fin que no le conocemos a fondo?
Sabemos que es el Hijo de Dios,
que bajó del Cielo, que renunciando a su condición divina, se hizo hombre, y
durante treinta años, vivió en el hogar de José y María, y que posiblemente
trabajó de carpintero.
También sabemos, que una vez
iniciada su vida pública, en los evangelios aparecen numerosos milagros y
enseñanzas en forma de parábolas no siempre fáciles de comprender, y
discusiones con las castas sacerdotales que no aceptaban Sus enseñanzas; y que
todo acabó con su Dolorosa Pasión y Muerte, dando cumplimiento a lo escrito por
los profetas en el Antiguo Testamento.
Y que con su Resurrección y
Ascensión a los Cielos después de entregar el Espíritu Santo a sus discípulos
les dijo: “Id por todo el mundo y
enseñad el Evangelio”
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